La economía del gigante sudamericano esta atravesando serias dificultades. Tras años de rápido y sólido crecimiento, la economía carioca se ha frenado en seco. Muestra de ello es la última medida de la agencia de calificación crediticia Standard & Poor´s que rebajaba a bono basura la deuda soberana brasileña.

El PIB de Brasil se dejó el 1,9% por el camino durante el segundo trimestre del año y acumula varios trimestres consecutivos en pérdidas (no se ve incrementado desde el tercer trimestre de 2014). Las estimaciones del Gobierno apuntan a una caída del 1,5% este año. La salud de la economía brasilera está en el tintero fundamentalmente debido al impacto de la menor demanda de materias primas por pare de China.

Ante esta tesitura, es importante sentarse a pensar y evaluar qué medidas está tomando la presidenta de Brasil Dilma Rousseff para tratar de minimizar los riesgos y el impacto en la economía brasilera. Teniendo en cuenta que Brasil es una de las economías más influyentes de suramerica y su importancia para muchas de las empresas del Ibex, las decisiones que se tomen en Brasil deben ser consideradas en todos los mercados hispanoamericanos.

No en vano, Brasil es para España el segundo socio comercial en Iberoamérica, únicamente tras México en el ranking.

Por ejemplo, para Telefónica, Brasil esta a punto de superar al mercado español como mercado líder de la multinacional del sector de las telecomunicaciones.

Obra pública contra la crisis brasileña

Las medidas de Dilma Rousseff para frenar la crisis están siendo orientadas a la inversión en obra publica. Es por esto por lo que Brasil representa, hoy más que nunca, un gran atractivo para las empresas del sector de la construcción de obra pública.

El Gobierno brasileño tiene previsto realizar desembolsos por unos 50.000 millones para construir carreteras, lineas ferroviarias, aeropuertos, obras fluviales…