La pasada semana tuvimos la Asamblea General de los Bancos de Alimentos de España e invitamos como conferenciante a Alvaro Gonzalez-Alorda. Su ponencia fue brillantisima y la gente salio encantada. Dijo muchas cosas, pero yo solo puedo reflejar algunas ideas de las muchas que nos lanzó. El tituló su charla “La conversación como herramienta de transformación”. Yo en cambio el post lo titulo “Menos correos y más conversaciones

 

En la vida manifestamos continuamente la sensación de cansancio. Estamos “fuera de juego” con nuestra familia, con las personas que nos rodean, con la salud, con el trabajo, con la economía, con los amigos…

En esta vida “caótica” la conversación, entendida como el dialogo entre dos personas, es algo absolutamente necesario. En ello nos jugamos mucho y cuando huimos nos metemos en un mundo acelerado que no sabemos a dónde nos lleva. Vivimos en la época de la velocidad, con unos cambios como nunca antes ha habido en el mundo.

La comunicación no es ajena a estos cambios y ha desarrollado nuevas herramientas para llegar a los demás. Las nuevas tecnologías permiten en tiempo récord poder transmitir noticias de última hora. Con todo ello, nos surge una pregunta: ¿No estaremos abusando de la comunicación digital, online, en perjuicio de la conversación cara a cara entre dos personas? Si cada uno de nosotros recibimos una media de 10 correos diarios, al final de año habremos recibido 3.650 y en 10 años habremos llegado a 36.500. Con ellos ¿cuantas conversaciones nos habremos perdido?

A veces detrás de la tecnología se esconden otros factores, tales como el miedo a expresar con claridad lo que se piensa. En otras ocasiones se esconde, con las copias ocultas, la desconfianza, la valentía de decir las cosas a la cara. Todo ello nos hace ver que en un porcentaje muy alto de nuestra comunicación online es usada de forma inapropiada. Estamos saturados de comunicaciones de “pantalla”, pero escasos de conversaciones personales. Por ello deberíamos usar el eslogan “Menos correos, más conversaciones

En nuestra sociedad podemos observar a personas ancianas que son felices con el momento que viven, a matrimonios mayores fieles a su compromiso. Pero también comprobamos que existen muchas familias rotas, equipos desunidos, un mundo roto… ¿Por qué? Los primeros fomentaron más la comunicación cara a cara. Los segundos abusan de la comunicación “impersonal”, fría, a distancia.

En una conversación hay personas que no saben interactuar porque son demasiado “charlatanes”; en muchas ocasiones suponen el punto de vista de los demás; acusan, acorralan, atacan… Por otro lado, hay individuos que sí saben conversar porque son conscientes de que las diferentes opiniones multiplican las oportunidades, saben que se multiplica más que se suma. Estas personas tienen asumido que el “nosotros” produce fecundación de planteamientos. Detrás de una conversación hay dos personas más cerca de la verdad. La humildad se convierte en una herramienta obligatoria para entender otros puntos de vista diferentes a los nuestros.

Es muy conveniente potenciar la capacidad del “Tú y el Yo” porque con ello vamos del brazo de personas que piensan de forma diferente a nosotros, pero que nos pueden enriquecer al ofrecernos puntos de vista distintos.

Los equipos de trabajo deben adoptar esta filosofía. Los equipos que se miran a los ojos son como una línea continua, los que no se miran parecen una línea discontinua. Nuestra mirada tiene que ser realista, tiene que ser una mirada de proyección mediante la cual pueda ver el talento que hay detrás de cada persona.

El mensaje a mis interlocutores debería ser “el mundo sería peor si tu no estuvieras”. Mi mirada no puede ser como un arma, pero debo quedar bien delante de los que me apuntan.

En la era de la “velocidad”, ¿estamos haciendo la transformación que necesitamos? Necesitamos generar confianza para generar conversación en relaciones deterioradas. Hay que buscar la fuerza para cambiar el estado de “flow”.

Al saludarnos no solo debemos fijarnos en el aspecto físico, también en el psíquico. Detrás de una persona hay muchas vivencias que nos pueden ayudar mucho. Cuando tenemos “paz interior” todo sale mejor, y nos predispone a afrontar una transformación positiva en donde podemos:

  • Cambiar problemas por proyectos
  • Proporcionar feedback constructivo
  • Mostrar referentes

Muchas más fueron las ideas, pero mi lápiz no podía ir más rápido… Lo siento, pero las que os dejo son muy interesantes para darles una pensada…