Ocasión perdida. Con esa sensación vuelve el Real Madrid de su partido de Champions League que ha disputado hoy en Ucrania. Con la sensación de haber dejado escapar una gran ocasión para recuperar parte del crédito perdido en el derby del sábado, para ganar confianza, o simplemente para salir del estado de nervios que se ha convertido el equipo de Chamartín desde las 20.30 del día 21.

 

El fútbol como tantas cosas de la vida es un “estado de ánimo”. Unas veces te sale todo y otras por mucho empeño o énfasis que pongas, no te sale nada. La volatilidad de casi todos los deportes depende simple y llanamente de los resultados, nos guste o no. Concretamente en el ámbito futbolístico, todo o casi todo (por decir algo…) depende de que la pelotita quiera entrar o no… Claro ejemplo es la temporada 2013-2014, minuto 92.45 segundos, final de Lisboa, todo el mundo sabemos el final, ¿temporada para la historia? claramente sí, pero desde el minuto 93 en adelante, todo lo anterior no vale para nada… Sí Ramos no marca ese gol, todo la fiesta, todos los halagos y todas las celebraciones se hubieran conertido en: temporada con títulos menores (copa del rey…), muy posiblemente el entrenador destituido (sucedió en la temporada siguiente,  0 títulos y a la calle…) jugadores bajo las críticas de los aficionados y la prensa, y el presidente gastando una fortuna indecente en el jugador de moda.

Lo que cambia una historia en un segundo, en un momento, en un instante… Y eso hoy lo ha desaprovechado el Madrid.

La volatilidad con la que los resultados cambian una situación (tanto para bien como para mal) hasta el minuto 77 le venía como anillo al dedo.

Resumo: 0-4, buenas sensaciones, 2 goles de tu máxima y cabizbaja estrella, y un bálsamo para el entrenador (el mismo que parece ver otra realidad del resto de los presentes y que próximamente analizaremos…) hasta ahí creo que todos los madridistas  no querían que el tiempo pasara, que nadie les recordara a su presidente dando ruedas de prensa para olvidar problemas internos, o para olvidar el mal momento deportivo que están pasando. Pero si algo hay que no perdona, es el tiempo, tiempo que se vuelve en tu contra (eso y la monumental caraja que se han marcado en los últimos 15 minutos…) pero las dudas volvieron. El Shakhtar Donetsk se aprovechó de la pasividad blanca y con tres goles en once minutos (77′ y 88′ Teixeira, 83′ Dentinho) desdibujaban los cuatro goles blancos (18′ y 70′ Ronaldo, 50′ Modric y 52′ Carvajal) y declaraban 5 minutos un estado de emergencia que no debía haberse producido. La remontada no se consumó pero las malas sensaciones madridistas tampoco se han evaporado.

Pasamos de la volatilidad en la cual un partido puede hacer que un soberano repaso de tu mayor rival histórico hace cuatro escasos días (pañolada de tu afición incluida), quede aparcada por un gran resultado europeo, pero no… queda volatilizada por un final nefasto de partido. Como bien he comentado al principio, ha sido una gran oportunidad perdida para que, por el momento, llegué la paz al conjunto blanco.

Volatilidad (momentánea por el 0-4…) volatilizada (por el agonizante final de partido…)